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Vicente.Saavedra

Según el referido autor, el esquema desarrollado es digámoslo así, el arquetipo de la respuesta y modulación emocional. Vamos a explicarlo breve y esquemáticamente a modo de introducción del sistema límbico: La amígdala, es la responsable de dar la repuesta emocional activando diferentes centros nerviosos; está conectada con el tálamo, centro responsable de recibir los estímulos externos, el tálamo se conecta con el neocortex (ultima etapa del desarrollo evolutivo) a quien envía la información recibida para ser identificada y procesada racionalmente, y con la amígdala a través de una conexión monoaxónica . A su vez, el lóbulo prefrontal (estructura del neocortex) se encarga de modular la respuesta emocional de la amígdala. El otro elemento referido en el esquema, es el hipocampo, encargado de identificar una situación dentro de un contexto (haciendo uso de un ejemplo propuesto por D. Goleman) distinguir la situación de un elefante en la selva a un elefante en el jardín”

Ante una situación de peligro inminente o situación de tensión emocional, la amígdala puede tomar el protagonismo, asumiendo la responsabilidad de responder a tal situación y prescindiendo de la mediación del neocortex. Esto es posible a causa de la conexión que “puentea” la comunicación del lóbulo prefrontal con la amígdala cuya velocidad de comunicación es más rápida (aunque también más imprecisa). De forma que cuando la corteza cerebral ha entendido la que esta ocurriendo y elabora una respuesta  enviando la instrucción pertinente a la amígdala, esta ya se le ha adelantado. De ahí la expresión de “un secuestro emocional”, ya que a través de esta respuesta, se explica que en un momento dado las personas cometan actos impulsivos e irreflexivos (de carácter visceral). Esta respuesta emocional descontrolada, será más probable en aquellas personas que por diversas causas (educacionales, drogadicción, etc...) carecen de auto control y de equilibrio.En la amígdala podemos encontrar una memoria emocional, que nos recuerda y ayuda a distinguir lo que nos es grato de lo que nos es ingrato. Atendiendo a las conexiones explicadas vemos que la amígdala puede presentar cierta autonomía dada la conexión existente entre esta y el tálamo. En los niños la neocorteza se desarrolla muy posteriormente a la amígdala, yesto explica el porque son de tanta importancia en la niñez los factores emocionales, pues la amígdala hace registro de ellos sin la conveniente modulación por parte del neocortex.Llegados a este punto, y antes de continuar, creo que es necesario hacer una parada  para definir “emoción”:           

El concepto de emoción es de lo más controvertido, pues como siempre, depende mucho su definición del punto de vista que se refiera.Básicamente podemos atribuirle dos características que quedan fuera de toda discusión: una fisiológica y otra dinámica. La fisiológica se refiere a aquellos mecanismos que acciona en nuestro organismo (neurológicos, endocrinos.....), mientras que la dinámica  lo hace sobre aquellas acciones que promueve (ataque, huida......etc.)La emoción es un elemento básico de adaptación y homeostasis con el medio y por lo tanto inseparable de la percepción sensitiva, pues en definitiva, las sensaciones físicas que experimentamos ante las diversas situaciones son las emociones. Si la analizamos más en profundidad, observamos que implica la consciencia subjetiva (sentimiento), implica una dimensión fisiológica (cambios corporales), implica una dimensión expresiva/motora (manifestaciones conductuales externas) e implica una dimensión cognitiva (funcionamiento mental). El objetivo de la misma tiene que ver con la respuesta física del organismo para enfrentarse a una situación más o menos amenazante, desafiante o al contrario grata y afectiva. Todos estos aspectos, tal como puede comprenderse, son factores que tienen una incidencia notable sobre el equilibrio vital, y que se manifiesta a través de las estructuras nerviosas (como primera respuesta somática). Por lo tanto de un desequilibrio emocional sostenido, pueden devenir desde pequeñas disfunciones y desajustes hasta enfermedades e incluso la muerte (por ejemplo, un infarto originado por una emoción muy intensa).Tal como dijo el médico y filósofo norteamericano William James (1842-1910):“ Si sentimos una fuerte emoción e intentamos abstraer de nuestra conciencia todos los sentimientos de sus síntomas corporales, nos encontramos con que no queda nada, ningún "material mental” que la pueda constituir; lo único que resta es un estado neutral y frío de percepción intelectual”.La razón es guiada por los sentimientos, la mente es cognitiva y emocional, ambos son los integradores del fenómeno psíquico, componente este último que parece subyacer a la conciencia.Para ilustrar esta descripción con un ejemplo, comparemos la reacción de dos personas ante una misma situación:-         La hermana de un amigo, que siente un miedo irracional hacia las cucarachas, en una ocasión al entrar en el baño de su casa dispuesta a ducharse, se encontró en la bañera la mayor amenaza que existía, para ella, sobre la tierra, “una cucaracha”. La reacción no se izo esperar ni un solo segundo, fue automática, inmediata; Un grito desgarrador que sobresalto a toda la casa y que hizo pensar a los vecinos que estaban torturando a alguien salió de su garganta, medio desnuda, completamente horripilada y temblorosa,  salió corriendo del baño como alma que lleva el diablo, con el corazón a 200 pulsaciones, los labios contraidos, respiración acelerada y la cara pálida. Cuando medianamente se calmo, temblorosa, desde lo alto de una silla, consiguió describir la situación de peligro con una especie de gemido que decía: “¡¡¡una cucaracha, una cucaracha...!!!!”Mi amigo que es una persona muy cerebral, se levanto del sofá, se dirigió al baño, identificó la situación (cucaracha en la bañera), izo un pequeño análisis sobre las posibles opciones y sin que se le alterara una sola pestaña, se quito una chola y redujo al feroz agresor.... Esta experiencia, nos introduce en otro aspecto de la naturaleza emocional, su subjetivad. Ya que no todos los individuos no ofrecen la misma respuesta emocional ni en grado ni en calidad ante un mismo hecho.Expresar o definir todas las emociones existentes sería algo así como tratar de describir los infinitos tonos que existen entre el blanco y el negro y los distintos colores, pero arquetípicamente existen una serie de emociones, que todos conocemos a través de nuestra experiencia particular. En cuanto a su identidad como fenómeno psicológico, las emociones poseen dos componentes, uno cuantitativo y otro cualitativo. El componente cualitativo expresa el tipo de emoción (alegría, etc...), mientras que el cuantitativo expresa el grado de esa emoción (mucho o poco...). A partir de esta estructura, encontramos que las emociones pueden ser positivas o negativas. Pero si nos preguntamos ¿qué es positivo y qué negativo?, veremos que no es tan sencillo de responder, pues perfectamente puede responderse que es positivo todo aquello que resulte agradable; para un alcohólico sería agradable beber, y sin embargo la emoción que experimenta ante este hecho es errónea, en el sentido de que lejos de servir como piloto de alarma ante un hecho que atenta contra la supervivencia, refuerza esta conducta. Ante esta situación debemos considerar que la identidad emocional de cada individuo esta sujeta a los condicionantes físicos, está  condicionada por el elemento social, a la experiencia y al desarrollo cognitivo, y por lo tanto es perceptible de albergar errores de apreciación y respuesta. Ahora, respondiendo a la pregunta planteada respecto al sentido positivo o negativo de la emoción, diremos que la respuesta la encontramos en el término orexis: “ (biol): función básica de la orientación vital de la célula-organismo-persona en valorar y elaborar la posibilidad de la satisfacción de una necesidad individual surgida a raíz de un estímulo, dentro del espacio estructural filogenético, bajo ciertas circunstancias exteriores, y producir, mediante esfuerzo-tensión propio, actos de comportamiento de supervivencia (=lo afectivo). positivo o negativo cobra valor en el sentido de la supervivencia y capacidad de homeostasis.Es importante que no olvidemos que el sentido de la emoción es el de hacer de brújula, dentro del medio, para orientarnos hacia la supervivencia, y que la supervivencia, a su vez, está  dirigida hacia la reproducción. Este fenómeno natural e innato en todas las especies vivas, no solo implica el simple hecho de reproducirse, sino que además, esta capacidad debe estar sostenida por el potencial de salud y de capacidad de adaptación que a través de los caracteres genéticos serán transmitidos a la descendencia. Por tanto, nos encontramos una vez más, con que la emoción juega un papel extraordinariamente importante en el proceso de selección natural (aunque eso es obvio desde que se observa la relación de esta con la  capacidad de adaptación al medio). En las siguientes tablas se refieren claves explicativas de estos últimos conceptos descritos:  

Emociones positivasEmociones negativas
Me siento ...Siento ...Me siento ...Siento ...
BienBienestarMalMalestar
FelizFelicidadDesgraciadoDesgracia
SanoSaludEnfermoEnfermedad
AlegreAlegríaTristeTristeza
FuerteFortalezaDébilDebilidad
AcompañadoCompañíaSoloSoledad
etc.etc.etc.etc.
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